sábado, 2 de marzo de 2013

FIMOSIS Y PARAFIMOSIS

La piel que cubre el glande o cabeza del pene es denominada prepucio. El prepucio puede cubrir el glande en su totalidad o parcialmente, puede estar adherido al glande o estar completamente libre, y al ser retraído, expone el glande en su totalidad.

Cuando el prepucio no puede ser retraído completamente por detrás del glande, o la retracción es difícil, se habla de fimosis. En la mayoría de textos se define fimosis como: la presencia de cualquier grado de estrechez prepucial que impida el flujo normal de la orina, produciendo abombamiento del prepucio al orinar, o como la falta de retracción del prepucio después de los tres años de edad.

No todo exceso de prepucio es fimosis, tan solo aquel exceso que no permite la exposición del glande. En la foto inferior se aprecia un pene fimótico en un niño menor de 3 años. Obsérvese como no es factible exponer el glande.


La presencia de un prepucio con adherencias es común en la infancia, pero al dificultarse la higiene adecuada se favorecen infecciones o lesiones (por parte de los padres) al tratar de bajar bruscamente el prepucio; esto puede ocasionar sangrados, fisuras radiales o adherencias posteriores que, a largo plazo, condicionan mayor fimosis del prepucio. También ocurre que, por cuestiones culturales, los padres solicitan la circuncisión para el neonato o el niño.

La mayoría de los recién nacidos presentan fimosis fisiológica o la imposibilidad de retraer completamente el prepucio. Durante los primeros 3 o 4 años de vida, esto por diversos factores, como el crecimiento del cuerpo del pene, la acumulación de bridas epiteliales, las erecciones intermitentes del pene o la masturbación en la edad puberal, propician eventualmente la separación del prepucio y el glande.

La fimosis es una situación normal en el recién nacido, denominada fimosis fisiológica, menos de un 5% de los recién nacidos tienen un prepucio totalmente retraible; fisiológica es sinónimo de temporal, pasajera.

Hasta los 6 meses de edad el prepucio no puede ser retraído en un 80% de los niños y en un 10% de los niños persiste la fimosis a los 3 años de edad. A los 14 años de edad el 99% de los varones puede retraer normalmente su prepucio.

En la infancia la retracción del prepucio está limitada por adherencias balanoprepuciales las cuales se van liberando principalmente por la acumulación de esmegma, el cual puede llegar a formar colecciones visibles que en ocasiones se clasifican erróneamente como "quistes" o "infección" y que para algunos es una indicación para realizar la circuncisión, lo cual es erróneo.

El prepucio protege al glande y el meato uretral de las ulceraciones amoniacales durante la época del pañal, por esta razón es innecesaria y desaconsejaba la circuncisión en el recién nacido. Un argumento a favor de la circuncisión precoz es que el carcinoma de pene es casi desconocido en pacientes circuncidados, mientras que un 40% a 60% de los hombres que lo padecen tienen fimosis, argumento que ha sido rebatido en varios estudios.

Una fimosis fisiológica, de nacimiento no es patológica (no es una enfermedad), la mayoría de varones van a resolver su problema con el tiempo, sin necesidad de ningún tratamiento.

El término fimosis abarca distintas condiciones que van desde la presencia de un anillo fibroso hasta un prepucio asintomático, pero no retráctil. En este último caso se encuentran diferentes condiciones no obstructivas, como adherencias, sinequias o un prepucio estrecho.

El lento período de la separación del prepucio corresponde con la edad de la incotinencia y sugiere que el prepucio tiene una función protectora; además, en la edad adulta da sensibilidad y movilidad al pene durante el coito y se le considera una estructura andrógeno dependiente. Hasta hace algunos años, la circuncisión era la única opción disponible para el manejo de la fimosis. Con la introducción de los esteroides tópicos para el tratamiento de la misma, el manejo quirúrgico ha sido un tema de debate.



Aunque es eficaz, la circuncisión no está exenta de riesgos como: sangrados, infecciones y la no suficiente remoción del prepucio, además de dolor, hematomas, meatitis y complicaciones más graves por el uso de la anestesia. Estas complicaciones son raras, pero hay buenas razones para tratar de preservar el prepucio y, en los últimos años, el uso de esteroides tópicos ha sido una alternativa segura, eficaz y económica.

Los esteroides tienen efectos antiinflamatorios e inmunosupresores que ayudan a la inhibición la proliferación capilar y de fibroblastos y, de esta forma, disminuye el proceso de cicatrización. Producen, además, un efecto de adelgazamiento de la piel, aunque se han descrito los efectos colaterales del uso de esteroides, las dosis utilizadas en el tratamiento tópico de la fimosis no los provocan, pues se aplican en menos del 0.1% de la superficie corporal total.

La parafimosis ocurre cuando el prepucio de un varón incircunciso no se puede halar de nuevo sobre la cabeza del pene (glande) y permanece allí. El prepucio retraído y el glande se inflaman. Esto dificulta el retorno del prepucio a su posición extendida.
Los síntomas abarcan:
  • Incapacidad para estirar el prepucio retraído sobre la cabeza del pene
  • Inflamación dolorosa en el extremo del pene
  • Dolor en el pene
Las causas de la parafimosis abarcan:
  • Traumatismo directo al área
  • Incapacidad para devolver el prepucio a su localización normal después de la micción o el lavado (muy común en hospitales y residencias de ancianos)
  • Infección, que puede deberse a una higiene personal deficiente


Los hombres incircuncisos y aquéllos que posiblemente no han sido circuncidados completa o correctamente se encuentran en riesgo.


La parafimosis se presenta con mayor frecuencia en niños y ancianos.


Un examen físico confirma el diagnóstico. El médico generalmente encontrará una apariencia de "dona" alrededor del tallo cerca a la cabeza del pene (glande).


El tratamiento consistirá en presionar (comprimir) la cabeza del pene (glande) mientras se hala el prepucio hacia adelante. Si esto no funciona, será necesario realizar una circuncisión quirúrgica rápida.


Si la parafimosis se deja sin tratamiento, puede interrumpir el flujo sanguíneo a la punta del pene. En casos extremos (e infrecuentes), esto puede llevar a:
  • Daño a la punta del pene
  • Gangrena
  • Pérdida de la punta del pene

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