sábado, 12 de octubre de 2013

INTERPRETACIÓN DE LA QUÍMICA SANGUÍNEA



La Química Sanguínea es una serie de pruebas de sangre que suministra información al médico sobre el metabolismo del cuerpo, p. ej. Cómo están funcionando los riñones e hígado, niveles de glucosa (azúcar), colesterol y calcio, niveles de electrolitos (sodio, potasio y cloruro), proteínas, etc.

El examen se denomina comúnmente análisis metabólico básico. También llamado CHEM-27 es un grupo de 27 pruebas químicas realizadas en el suero, la porción de la sangre sin células. 

Aunque también hay Quíca Sanguínea de 5, 6, 12 y 24 elementos. La más completa es la de 27 elementos y en ellos se incluyen:

1) Glucosa (azúcar).- (valores normales 70-115 mg/dL). Es el principal tipo de azúcar que contiene la sangre. Procede de los alimentos que ingerimos y es la principal fuente de energía necesaria para desempeñar las distintas funciones corporales.

Se encuentra aumentada en diabetes mellitus, pancreatitis, desordenes endocrinos (acromegalia, Síndrome de Cushing, tirotoxicosis, feocromocitoma, etc.), insuficiencia renal crónica, por medicamentos (esteroides, tiazidas, anticonceptivos orales), después de comer (postprandial), por administración IV de alguna solución glucosada y estrés.

Se encuentra disminuida por insuficiencia adrenocortical, hipopituitarismo, insulinoma, neoplasma extrapancreático, enfermedad hepática severa, ingestión de etanol, hipoglicemia reactiva (funcional, prediabética o alimenticia), hipoglicemia neonatal, etc.
 En la diabetes, la glicemia en ayunas está por encima de la cifra máxima y a las 2 horas después del desayuno, sobrepasa la cifra inicial.
 
2) Nitrógeno Ureico (BUN) o Urea.- (valores normales 19-36 mg/dL) la urea es el producto final del metabolismo proteico. Es sintetizada por el hígado, pasa al torrente sanguíneo y se excreta por el riñón.

Su aumento puede ser debido a función renal disminuida (insuficiencia renal aguda o crónica), azotemia pre-renal (hemorragia gastrointestinal, shock, deshidratación, insuficiencia cardiaca congestiva, sepsis, acidosis, quemaduras, síndrome hepatorrenal, etc), azotemia post-renal (uropatías obstructivas), Enfermedad de Addison, dieta alta en proteínas, uso de corticoesteroides y tetraciclinas.

La urea disminuye en el tercer trimestre del embarazo, insuficiencia hepática severa, sobrehidratación, desnutrición y nefrosis lípida.

3) Creatinina (Relación BUN/Creatinina).- (valores normales entre 0.5 y 1.3 mg/dL para el hombre y entre 0.4 y 1.1mg/dL para la mujer). La Creatinina se forma en los músculos como resultado del metabolismo. Es excretada principalmente por los riñones y una pequeña parte con las heces. Es un producto constante y depende de la masa muscular y de su eliminación por el riñón. Es una prueba muy específica y sensible a posibles fallas de función renal, y es mejor indicador que el BUN inclusive en enfermedad renal crónica. Sin embargo ambas deben solicitarse para evaluar problemas renales, porque la relación BUN/Creatinina provee más información.

Su aumento indica insuficiencia renal, insuficiencia circulatoria y obstrucciones urinarias.

4) Ácido Úrico.- (valores normales entre 3.4 a 7.2 mg/dL en hombres y entre 2.6 y 6.0 mg/dL para mujeres). Es el producto del catabolismo de las purinas (compuestos orgánicos). Su mayor parte se excreta por el riñon y una proporción menor por el tracto intestinal. Su fuente principal son las carnes.

Solamente en el 15% de los pacientes afectados de gota se encuentran niveles elevados. La mayoría de los gotosos están entre los niveles de 6 mg/dL a 9.5 mg/dL.

Su aumento indica gota, enfermedad renal crónica, trastornos hematológicos (leucemias, linfoma, anemia hemolítica, anemia megaloblastíca, etc.), terapia con diuréticos, Síndrome de Lesch-Nyham, envenenamiento con plomo, necrosis tisular (muerte de tejidos), toxemia del embarazo y dieta alta en proteínas.

Se encuentra disminuido en alcoholismo severo con enfermedad hepática, defectos del túbulo renal (síndorme de Fanconi, Enfermedad de Wilson), administración de cortisona, alopurinol, dosis altas de salicilatos y administración de ACTH (Hormona Adrenocorticotropa).

5) Colesterol.- (valores normales entre 140 y 200 mg/dL para hombres y 140 y 180 mg/dL para mujeres). Es un elemento indispensable en la producción de esteroides, síntesis de hormonas femeninas (estrógenos), principal componente de la bilis, catalizador activo de intercambios celulares, etc.

Está integrado por tres lipoproteínas denominadas según la densidad: VLDL (Very Low Density Lipoprotein) en un 13%, LDL (Low Density Lipoprotein) en un 70% y HDL (High Density Lipoprotein) en un 17%.

Las VLDL constituyen una gran parte de lo que conocemos como triglicéridos y son materia prima para fabricar las LDL, estas por su baja densidad se depositan muy fácilmente en las capas íntimas arteriales y son las que forman la ateroesclerosis (tapan las arterias por decirlo de alguna manera). Las HDL son nuestras aliadas, conviene tenerlas lo más elevadas posibles porque son las que intervienen para remover las LDL de las arterias. Se estimula su formación con el ejercicio, no fumando, ingerir el menos alcohol posible y poco o nada de grasas animales.

La dosificación del colesterol debe hacerse frecuentemente, complementado con el perfil lipídico. Se reconoce como el primer factor desencadenante del infarto cardiaco.

El Colesterol Total se obtiene de la suma de VLDL + LDL + HDL.

Valores Normales para VLDL entre 20 y 26 mg/dL.
Valores Normales para LDL entre 130-160 mg/dL.
Valores Normales para HDL entre 45 y 65 mg/dL.

El aumento de colesterol se presenta en casos de ictericia obstructiva, colelitiasis, cirrosis biliar, mixedema, síndrome nefrótico, diabetes, xantomatosis, hiperlipemia idiopática familiar, hipercolesterolemia esencial, alcoholismo crónico, hipercalcemia idiopática en niños, transplantes renales, hipotiroidismo, etc.

La hipercolesterolemia tiene relación con la aterosclerosis, aunque puede estar ausente en algunos casos.

La hipocolesterolemia es normal en niños y ancianos y patológica en casos
de insuficiencia hepática, hipertiroidismo, anemia (perniciosa, hemolítica e hipocroma), infecciones agudas (p.ej. neumonía), estados de inanición y malabsorción, tuberculosis pulmonar, nefritis terminal, uremia, Enfermedad de Addison, síndromes mieloproliferativos, enfermedad de Tangier (ausencia de alfa-lipoproteínas) y abetalipoproteinemia congénita.

6) Triglicéridos.- (valores normales entre 45 y 179 mg/dL). Forman parte de las lipoproteínas y se dividen en exógenos – que son los que le suministramos al organismo al ingerir grasas saturadas- y endógenos – que son los que fábrica el hígado en su proceso fisiológico al degradar los exógenos-. También como ya habíamos comentado, son materia prima para las LDL y las complicaciones que está trae.

Se encuentran aumentados en la hipertrigliceridemia familiar, Síndrome nefrótico, Diabetes Mellitus, pancreatitis, embarazo, enfermedad hepática, insumo crónico de alcohol.

7) Bilirrubina.- Resulta de la ruptura de la hemoglobina por la destrucción de los glóbulos rojos. Es removida por el hígado, y excretada por la bilis. Se encuentra en dos formas: la conjugada (directa) y no conjugada (indirecta).

Los valores normales son:
Bilirrubina Total (BT)        de 0.20 a 1.30 mg/dL
Bilirrubina Directa (BD)                    0.04 mg/dL
Bilirrubina Indirecta (BI) de 0.20 a 1.30 mg/dL

Se encuentra aumentada en colestasis intra y extra hepática, enfermedad hepática, procesos hemolíticos, hiperbilirrubinemia congénita (Síndorme de Crigler-Najjar, Síndrome de Dubin-Johnson y Enfermedad de Gilbert) y en los neonatos por diversas causas.

8) Transaminasas (Aminotransferasas).- Son enzimas representadas por proteínas simples, conjugadas y sintetizadas por células de diferentes tejidos: hepático, miocardio, renal, nervioso y músculo estriado. El resultado de la acción de las enzimas sobre sustratos especiales genera como productos, aminoácidos como alanina, glutamato o aspartato, originando dos transaminasas de gran importancia: la glutámico-oxalacética (TGO), también llamada  aspartato amino-transferasa (AST) y la glutámico-pirúvica (TGP) o alanino-aminotransferasa (ALT). En el suero abunda más la TGO (AST) que la TGP (ALT).

Los valores normales de estas transaminasas son:

Transaminasa glutámico-oxalacética (TGO)  32UI/L
Transaminasa glutámico-pirúvica (TGP)          31 UI/L

La transaminasa glutámico-oxalacética (TGO) se encuentra aumentada en la destrucción hepato-celular (hepatitis viral, hepatitis tóxica), infarto del miocardio, hemólisis in vivo, enfermedad músculo esquelética, infarto pulmonar. Enfermedad biliar obstructiva post hepática.

Se encuentra disminuida en la enfermedad hepática terminal, hemodiálisis crónica y embarazo.

La transaminasa glutámico-pirúvica (TGP) se encuentra aumentada en la destrucción hepato-celular (hepatitis viral, hepatitis tóxica), hígado en shock, mononucleosis infecciosa, hepatitis alcohólica, polimiositis.

Se encuentra disminuida en la enfermedad hepática terminal, hemodiálisis crónica y embarazo.

9) Fosfatasa Alcalina (ALP).-  Es útil como índice de enfermedad ósea o hepática cuando se correlaciona con otros hallazgos clínicos. En enfermedad ósea, la enzima se eleva en proporción del nuevo tejido óseo resultante de la actividad osteoclástica y el depósito de calcio en los huesos, y en enfermedad hepática se eleva cuando la excreción se encuentra debilitada como resultado de obstrucción del tracto biliar.

La fosfatasa alcalina se origina principalmente en los huesos y accesoriamente en el hígado, y placenta, con alguna actividad en el riñón e intestinos, aunque para algunos es segregada sólo por los osteoclastos y el hígado es apenas el órgano de excreción.

Los valores normales están comprendidos entre 20 -130 UI/L, siendo el triple en el embarazo, y persisten hasta 2 meses después del parto.

Está bien establecida la relación que existe entre esta enzima, los osteoclastos (células que destruyen el hueso para que este pueda crecer) y la formación ósea. El ritmo rápido del crecimiento óseo infantil, corre paralelo con las dosis elevadas, relativamente, que se observa en los niños. Si el crecimiento se bloquea, la concentración baja a cifras similares a las del adulto.

Las cifras varían mucho con la edad y el sexo:

Adultos
Niños menores de 2 años
Niños entre 2 y 8 años
Niños entre 9 y 15 años
Adolescentes entre 16 y 21 años
20 - 130 UI/L
85 - 235 UI/L
65 - 120 UI/L
60 - 300 UI/L
30 - 200 UI/

Los valores de la fosfatasa alcalina se encuentran aumentados en la colestasis intra hepática (hígado infiltrado por carcinoma, leucemia, tuberculosis, sarcoidosis, amiloidosis, cirrosis), colestasis extra hepática (cálculos biliares, neoplasma, atresia), enfermedad osteoblástica, tumores, embarazo, etc.

Se encuentra disminuida en la hipofosfatasemia, un desorden congénito raro.

10) Albúmina.- (valores normales de 3.5 a 5.0 g/100mL). Es una fracción proteica que se forma en el hígado y cuyas funciones primordiales son el transporte de diferentes elementos y sostén de la presión oncótica. No existe ningún aumento en su concentración, nunca sobrepasa el límite superior normal de concentración, si se encuentra obedece a un error técnico.

Hay 3 factores que pueden disminuir su concentración:
* Por pérdidas cuantiosas o frecuentes (hemorragias, albuminuria persistente, paracentesis, catabolismo excesivo, quemaduras extensas, síndrome nefrótico, enfermedad renal.
* Por síntesis defectuosa como ocurre en la mayor parte de las hepatopatías
* Por carencia de materia prima, como en la hipoalimentación.

11) Globulinas.- (valores normales de 2.3 a 3.5 g/dL). Son fracciones proteicas que desempeñan múltiples e importantes funciones, como mantener el balance osmótico, regular el pH sanguíneo, contribuir a las necesidades nitrogenadas, defender el organismo contra las infecciones, formar anticuerpos y regular la actividad y funcionamiento celular.

Se originan principalmente en el hígado a partir de los aminoácidos y se distinguen las siguientes fracciones:

* Globulina Alfa.- comprenden 2 subfracciones: la Alfa 1, que a su vez se divide en a-1, lipoproteínas a-2, glucoproteínas y seromucoide; y la Alfa 2, que incluye una macroglobulina, lipo y glucoproteínas, ceruloplasmina y haptoglobulinas.

Sus valores se encuentran aumentados en todo proceso inflamatorio agudo y en los síndromes de destrucción celular como en neoplasias, infartos, necrosis, etc., guardando cierta relación su aumento con la extensión del proceso. Por regla general su aumento coincide con hipoproteinemia.

* Globulina Beta.- incluyen una lipoproteína y es de todas las fracciones proteicas la que menos se asocia con alteraciones patológicas específicas. Su aumento durante el embarazo se atribuye a que las lipoproteínas emigran con las globulinas beta. Puede reflejar una alteración de las lipoproteínas y del metabolismo de los lípidos, como ocurre en el síndrome nefrótico, ictericia obstructiva, mieloma o plasmocitoma beta.

* Globulinas Gamma.- son de gran importancia en todo proceso inmunológico y por tanto han recibido el nombre de inmunoglobulinas.

Se reconocen las siguientes:

Globulina Gamma fracción G o IgG
Globulina Gamma fracción A o IgA
Globulina Gamma fracción M o IgM
Globulina Gamma fracción D o IgD
Globulina Gamma fracción E o IgE

En general las globulinas se encuentran aumentadas en infecciones agudas y crónicas, enfermedades hepáticas, enfermedades autoinmunes, enfermedades del colágeno, mieloma múltiple, macroglobulinemia de Waldenstrom, neoplasias.

Las globulinas se encuentran disminuidas en padecimientos como la agammaglobulinemia, hipogammaglobulinemia, síndrome nefrótico.

12) Relación A/G.- (valores normales de 1.0 a 2.0 g/100ml). La proporción A/G es una expresión de la relación albúmina a globulinas en sangre u orina. Se usa para expresar los cambios de las proteínas de la enfermedad y se calcula dividiendo la concentración de albúmina entre la concentración de globulinas. Antes de las técnicas de electroforesis e inmunoforesis, la proporción A/G fue el mejor indicador disponible para apreciar la relación entre los componentes de las proteínas séricas, que para un individuo cualquiera es constante.

En varios estados patológicos hay una relación constante entre el aumento de las globulinas y la reducción de las concentraciones de albúmina como p. ej., en la cirrosis, nefrosis, infecciones agudas, neumonía, fiebre reumática, etc.

La proporción A/G disminuye en cualquier trastorno que reduzca la fracción de albúmina de las proteínas totales. La proporción A/G aumenta en cualquier trastorno que reduzca la globulina que la albúmina.

13) Proteínas Totales.- La amplia difusión de la electroforesis proteica, ha hecho posible el conocimiento de las mismas y ha descartado la importancia de su estudio fraccionado.

La cifra normal de las proteínas totales del suero está comprendida entre 6 y 8 g/mL, encontrándose un promedio de 1g, menos en pacientes que guardan cama por más de dos semanas.

Las proteínas totales están integradas por la fracción albúmina y la fracción globulina, la primera, regula la presión osmótica coloidal de la sangre, aporta la nutrición celular, interviene en el equilibrio ácido base, transporta los lípidos originando compuestos que se denominan lipoproteínas y sirve de medio de transporte a multitud de elementos. Se sintetiza en el hígado y un aumento de esta fracción no se conoce. La albúmina representa más de la mitad de las proteínas presentes en el suero. Pacientes con niveles de albúmina inferiores a 3.2% se consideran como hipoalbuminémicos y las personas con niveles normales de albúmina casi siempre son sanas.

Cuando hay hemoconcentración por shock, vómitos, diarreas profusas, quemaduras, sudoración excesiva, fístulas digestivas, etc., se obtiene una falsa hiperproteinemia. Las cifras bajas generalmente corresponden a mala nutrición, nefrosis lipoidea, edemas carenciales, neoplasias, afecciones hepáticas crónicas y anemia persistente.

De la cifra total que integran las proteínas, entre 3.5 y 5.5 g/mL corresponden a la albúmina y entre 1.5 y 3 g/mL a la globulina. En estudio electroforético, obtenemos las siguientes proporciones, en los elementos más represenativos.

Albúmina
Globulina Alfa 1
Globulina Alfa 2
Globulina Beta
Globulina Gamma

Total
3.20 – 5.30 mg/dL
0.10 – 0.40 mg/dL
0.40 – 1.00 mg/dL
0.50 – 1.10 mg/dL
0.70 – 1.70 mg/dL (15 a 25% del total)

4.90 – 9.50 mg/dL

14) Gamma-glutamil-transpeptidasa (GGT).- (valores normales en hombres de 5 a 85 U/L y mujeres de 5 a 55 U/L). Es una enzima catalizadora que se encuentra en grandes cantidades en el hígado y páncreas, y en menor cantidad en riñón y próstata.

En el estudio de las enfermedades hepatobiliares presta una gran ayuda. Su incremento es paralelo a la fosfatasa alcalina y en casos de ictericias obstructivas, sus niveles se elevan más temprano y con más intensidad que la fosfatasa, lo que se debe a un mecanismo de inducción enzimática, más que a una lesión hepática.
Se considera como el termómetro del alcohólico, o de damo hepático crónico activo. Se encuentra aumentada por enfermedad hepatobiliar, ingesta de etanol, consumo de alcohol y por ciertas drogas como barbitúricos, fenitoína, etc

15) Deshidrogenasa láctica (DHL).- (valores normales de 100 a 220 U.I.). Es una enzima inespecífica que se eleva notablemente en el carcinoma diseminado, en el 75% de las hepatitis agudas, en las anemias hemolíticas por pérdida de esta enzima en los eritrocitos y por la misma causa en anemias megaloblásticas.

En el infarto del miocardio su nivel se eleva entre las 12 y las 24 horas postinfarto y tiene su máxima concentración entre 2 y 4 días después, permaneciendo elevada entre 8 y 14 días con una frecuencia del 83%.

La concentración normal fluctúa entre 100 y 220 unidades y se puede observar cifras de 1.500 unidades a los 5 días del infarto, en procesos malignos hasta 2.500 U, en hepatitis aguda de 1.000 U, y en anemias megaloblásticas hasta 2.000 U.

16) Amilasa.- (valores normales de 60 a 150 U/L). La amilasa es una enzima hidralizada que se produce principalmente en el páncreas y en pequeñas cantidades en las glándulas salivales y trompas de Falopio.

Se encuentra aumentada en la pancreatitis, úlcera péptica perforada, ingestión aguda de etanol, enfermedad de glándulas salivales (parotiditis), obstrucción de ductos pancreáticos, enfermedad renal severa, cálculos en ducto biliar, etc.

Se encuentra disminuida en la destrucción masiva del páncreas y la insuficiencia hepática severa.

17) Lipasa.- (valores normales de 0 a 160 U/L). Es producida principalmente por las células acinosas del páncreas y se vierte al duodeno con el jugo pancreático, con el fin de hidrolizar las grasas en el tubo digestivo.

Se encuentra aumentada en la pancreatitis aguda, pancreatitis crónica obstructiva y en la exacerbación de pancreatitis crónica.

18) Creatinkinasa (creatinquinasa) o CK.- (valores normales de CK 26 a 140 U/L y de CK-MB de 0 a 25 U/L). Es una enzima que se encuentra en el organismo, especialmente en el músculo estriado. Posee dos cadenas M y B. La cadena M deriva su nombre de músculo esquelético y la B de brain (cerebro), tejido nervioso. La combinación de las dos cadenas, origina la CK-MB reconociéndose 3 isoenzimas, que toman su nombre según el sitio donde predominan:

* En el músculo esquelético CK-MM
* En el cerebro CK-BB
* En el miocardio CK-MB

La enzima CK-MB es la que mejor orienta el diagnóstico del infarto. La CK se encuentra aumentada en infarto del miocardio, daño al músculo cardíaco, distrofia muscular progresiva, dermatomiositis, hipotoroidismo, síndrome aplastamiento, cirugía, delírium tremens, enfermedad autoinmune, etc.

19) Calcio Iónico y Sérico en Suero.- El calcio existe dentro de la sangre en forma libre (calcio ionizado) y ligado a la fracción albúmina. El calcio sérico habitual, mide ambas formas. Cuando el nivel de albúmina está bajo o alto, se refleja en la misma forma en el calcio sérico. Por cada gramo que rebaje el nivel sérico de la albúmina, se rebaja en 0.8 mg el calcio sérico. Las causas principales de hipercalcemia fuera de la deshidratación, son el hiperparatiroidismo y los tumores malignos.

Sus niveles son importantes en el coma, pancreatitis, nefrolitiasis, polidipsia, poliuria, hiperazohemia y tumores endocrinos.

Los valores de referencia son:

Niños de 1 mes
Niños mayores de 1 año
Adultos
7    a 11.5 mg/dL
8.6 a 11.2 mg/dL
8.2 a 10.2 mg/dL

Los niveles aumentados se encuentran en hiperparatiroidismo, metástasis ósea, intoxicación por vitamina D, sarcoidosis, Enfermedad de Addison, mieloma, deshidratación, inmovilización prolongada, factor familiar (hipercalcemia e hipocalciuria), mieloma múltiple, etc.

Se encuentran niveles disminuidos en hiperfosfatemia por insuficiencia renal, deficiencia de vitamina D, malabsorción, pancreatitis, hipoproteinemia, hipoalbuminemia, deficiencia de magnesio, esteatorrea, etc.

El calcio ionizado es de poca utilidad clínica. Los valores de referencia están comprendidos entre 4.75 a 5.2 mg/dL. Los niveles están aumentados en hiperparatiroidismo, excesiva vitamina D e hiperparatiroidismo aberrante. Niveles disminuidos en hipoparatiroidismo, deficiencia de vitamina D y pseudohipoparatiroidismo.

20) Cloro Sanguíneo.- (valores normales en adultos de 95 a 105 mEq/l y en infantes de 110 1 130 mEq/L). Es un electrolito que existe predominantemente en los espacios extracelulares como parte del cloruro de sodio o ácido hidroclórico. Mantiene la integridad celular y responde directamente a las influencias  de concentración de otros electrolitos.

Expresa los niveles de cloruros del organismo con cifras normales entre 98 y 106 mEq/L. Los cloruros totales del suero se componen de cloruro de sodio (NaCl), potasio (K), calcio (Ca) y magnesio (Mg), siendo los más importantes los de sodio (Na) y potasio (K). derivan de los alimentos, se absorben casi completamente en el intestino y se excretan por la orina y sudor.

Desempeñan un gran papel en el equilibrio ácido básico y en el sostenimiento del equilibrio normal del agua. Generalmente se encuentran elevados en los procesos de acidosis y disminuidos en la alcalosis.

Los niveles se ven aumentados en la acidosis, diarreas prolongadas, enfermedad tubular renal, hiperparatiroidismo y deshidratación.

Los niveles se ven disminuidos en la alcalosis, vómitos prolongados, quemaduras, enfermedad renal con pérdida de sal, sobrehidratación y terapia con tiazidas.

21) Sodio (Na).-  (valores normales entre 136 y 145 mEq/L). Es el catión más importante de los líquidos extracelulares, pues de su concentración depende el grado de hidratación celular, estableciendo la verdadera presión osmótica de los líquidos intersticiales.

Normalmente el adulto ingiere entre 5 y 10g diarios de los cuales, un 45% queda en los líquidos extracelulares, un 7% en los músculos y el resto en el tejido óseo, donde solamente la mitad es activo metabólicamente.

Los valores de sodio se encuentran aumentados en casos de deshidratación, diabetes insípida (pérdida renal), pérdida de fluidos gastrointestinales hipotónicos, diálisis peritoneal con solución hipertónica de glucosa, depresión selectiva del sentido de la sed, pérdidas por la piel (quemaduras, sudor), hiperaldosteronismo, desórdenes del sistema nervioso central (meningitis, traumas, neurocirugía), etc.

Se encuentra disminuido en casos de hiponatremia (pérdida de la concentración de sodio por diversas causas) por depleción, hiponatremia dilucional (cirrosis, falla cardíaca congestiva, sobrehidratación).

22) Potasio (K).- (valores normales en infante de 4.0 a 5.4 mEq/L, en niños es de 3.4 a 4.8 mEq/L y en adultos de 3.5 a 4.1 mEq/L). Es el principal catión intracelular (el sodio lo es en lo extracelular) que predomina en las células del músculo estriado, donde se encuentra el 70% de la cantidad normal del organismo. Sus bajas o aumentos inciden en el estudio electrocardiográfico y su dosificación es indispensable en todo estudio de balance electrolítico.

La hipopotasemia (disminución en los niveles de potasio) es frecuente en la clínica y se presenta cuando hay pérdidas por la vía digestiva, bien sea por diarreas profusas, vómitos intensos, fístulas intestinales biliar o pancreática o por vía renal en las nefropatías acompañadas de necrosis tubular e insuficiencia renal avanzada, deshidratación, administración de corticoides, etc.

La hiperpotasemia (incremento en los niveles de potasio) es muy grave cuando sus niveles pasan de 6.00 mEq/L, ya que incide su concentración sobre la fibra miocárdica y puede producir parálisis o fibrilación. Los niveles de potasio aumentan también por enfermedad glomerular, insuficiencia suprarrenal primaria y secundaria, cetoacidosis diabética, sepsis, necrosis muscular masiva, etc.

23) Fósforo (P).-  (valores normales en niños de 4.5. a 5.5 mg/dL y en adultos de 2 a 4.3 mg/dL). El 85% del contenido total de fósforo en el organismo se encuentra combinado con el calcio del tejido óseo, el otro 15& se encuentra dentro de las células.

El organismo se aprovisiona por medio de la ingestión de leche y derivados, carnes, pescado, trigo, etc. El fósforo está regulado por la hormona paratiroidea, la cual controla su excreción urinaria y su movilización ósea por medio de la vitamina D, que regula la absorción y excreción, por la hormona de crecimiento que tiende a su aumento y por la función renal que regula su eliminación.

Existe una relación constante entre los niveles de fósforo y calcio pues el aumento de uno de ellos origina la disminución del otro, por lo que siempre se deben investigar los dos.

Se encuentra hiperfosfatemia (incremento en los niveles de fósforo) en toda insuficiencia renal crónica, en la acromegalia, el hipoparatiroidismo, dosis excesivas de vitamina D, dietas altas en calcio, cirrosis, enfermedad hepática, enfermedad de Addison, resucitación cardíaca, etc.

Se observa hipofosfatemia (disminución en los niveles de fósforo) en el raquitismo, osteomalacia, infecciones por flora cocoide Gram negativa en su forma septicémica y en la deficiencia de vitamina D, coma diabético, hiperinsulinismo, administración continua de glucosa intravenosa, alcoholismo agudo, enfermedad hepática, vómito, diarrea, malnutrición, síndrome de malabsorción, hipercalcemia, hipotermia prolongada, etc.

 
24) Magnesio (Mg).-  (valores normales en niños de 1.7 a 2.1 mg/dL y en adultos de 1.6 a 2.6 mg/dL o 1.33 a 2.12 mEq/L). Se encuentra concentrado en el tejido óseo, cartílago y dentro de las células; está íntimamente relacionado con el calcio para muchas funciones del organismo.

El magnesio es el catión más abundante, después del potasio y es uno de los 7 macrominerales esenciales para la vida humana.

El magnesio plasmático se encuentra en 3 formas:

* No difusible, ligado a proteínas, especialmente a la albúmina.
* Iónico difusible
* Unido a citrato, fosfato o bicarbonato formando complejos.

Las funciones biológicas y fisiológicas dependen de la fracción ionizada, mientras que la excreción urinaria se deriva tanto del magnesio ionizado como del formador de complejos.

La hipermagnesemia (aumento de los valores de magnesio) implica una depresión del sistema nervioso central (SNC) y de la excitabilidad neuromuscular. La hipotensión (presión sanguínea baja) y trastornos digestivos de náuseas y vómitos, aparecen cuando las concentraciones varían entre 3 a 5 mEq/L. a concentraciones más elevadas de 5 a 7 mEq/L hay obnubilación (disminución del nivel de conciencia que se caracteriza por la existencia de confusión, torpeza de movimientos, lentitud psíquica y disminución de la atención y de la percepción) y trastornos de la conciencia, llegando al coma cuando los niveles alcanzan de 12 a 15 mEq/L. Se asocia con arreflexia (ausencia de reflejos) osteotendinosia, debilidad muscular y posteriormente parálisis, trastornos cardíacos.
Niveles aumentados de magnesio también son propios de insuficiencia renal aguda o crónica, coma diabético, hiperparatiroidismo, administración de antiácidos con contenido de magnesio, enfermedad de Addison.

La hipomagnesemia implica manifestaciones clínicas similares a la hipocalcemia y se presentan cuando la cifra es inferior a 1 mEq/L con hiperexcitabilidad neuromuscular del SNC. Los movimientos predominan en los miembros superiores con temblores. pueden existir crisis convulsivas generalizadas o locales, hiperreflexia (aumento o exaltación de los reflejos) osteotendinosa, insomnio, alucinaciones y sintomatología delirante. El déficit de magnesio generalmente trae consigo hipocalcemia e hipopotasemia.

Niveles bajos son propios de trastornos gastrointestinales con malabsorción, pérdida anormal de líquidos, tratamiento insulínico del coma diabético, hipertiroidismo, tratamiento con diuréticos, glomerulonefritis, pielonefritis, acidosis túbulo-renal, pancreatitis aguda, hipercalcemia, alcoholismo crónico, etc.

25) Osmolalidad Sérica.- (valores normales entre 280 a 300 mOsm/kg). La osmolalidad mide la concentración de partículas en una solución, independientemente de su tamaño o carga eléctrica. Se encuentra aumentada en la deshidratación y disminuye con la hiperhidratación. El aumento estimula la secreción de la hormona antidiurética ADH y una osmolalidad baja suprime la liberación de la ADH, con disminución de la reabsorción de agua y emisión de grandes cantidades de orina diluida.

Niveles elevados de osmolalidad reflejan hipernatremia, deshidratación, hiperglucemia, terapia con manitol, hiperazohemia, ingestión de glicol, etanol o metanol. Es de gran ayuda para evaluar el grado de intoxicación y coma. Valores entre 400 a 420 mOsm/kg traducen alteración aguda del organismo y niveles superiores a 420 mOsm/kg son letales.

Niveles bajos pueden ser secundarios a una superhidratación, hiponatremia, síndrome de una inapropiada secreción de hormona antidiurética (ADH) con carcinoma pulmonar.

26) Hierro Sérico.- (valores normales en hombres de 80 a 180 µm/dL, mujeres de 60 a 160 µm/dL y con valores en la capacidad de fijación de 250 a 460 µg/dL para mabos). Como producto de la degradación fisiológica de los eritrocitos (glóbulos rojos), normalmente existe una cantidad de hierro libre en circulación.

Se encuentra aumentado en la hemocromatosis, hemosiderosis por ingestón excesiva de hierro, anemias hemolíticas, daño hepático agudo.

Sus niveles disminuyen en la anemia por deficiencia de hierro (anemia microcítica, hipocrómica), enfermedades coronarias, enfermedad renal crónica, pérdida crónica de sangre, embarazo, etc.

27) Dióxido de Carbono (CO2).- (valor normal de 23 a 29 mEq/L). En el cuerpo, la mayor parte del CO2 se encuentra en la forma de una sustancia llamada bicarbonato (HCO3-); por lo tanto, el examen de CO2 en la sangre es en realidad una medida del nivel de bicarbonato. Los cambios en el nivel de CO2 pueden sugerir la pérdida o retención de líquidos, lo cual causa un desequilibrio en los electrolitos corporales. Los niveles de CO2 en la sangre están influenciados por la función respiratoria y renal. Los riñones son responsables principalmente de mantener los niveles de bicarbonatos normales.

Los niveles superiores a los normales pueden deberse a trastornos respiratorios (acidosis respiratoria compensada), alcalosis metabólica, síndrome de Cushing, hiperaldosteronismo, vómitos, acidosis tubular renal distal y acidosis tubular renal proximal.

Los niveles inferiores a lo normal pueden deberse a enfermedad de Addison, diarrea, intoxicación con etilenglicol, Cetoacidosis, enfermedad renal, acidosis láctica, acidosis metabólica, alcalosis respiratoria compensada, intoxicación con metanol, toxicidad por salicilatos (como la sobredosis de ácido acetilsalicílico).