sábado, 19 de marzo de 2011

AMIGDALITIS


La amigdalitis es una afección de la garganta o faringe que cursa con inflamación e infección de una amígdala que son ganglios linfáticos (masas  de tejido ovales, carnosas y grandes), que se encuentran en la pared lateral de la orofaringe y  a cada lado de la garganta, que  normalmente actúan como órganos inmunocompetentes , participando en la defensa del organismo frente a los agentes externos y evitando posibles infecciones en el cuerpo, ya que forman parte del sistema inmunitario.

La superficie de la amígdala con sus criptas estrechas y profundas favorece la colonización bacteriana o vírica,  estimulando la formación de anticuerpos y la aparición de cuadros inflamatorios e infecciosos, causando una “amigdalitis”. La infección también puede estar presente en la garganta y áreas circundantes, causando una “faringitis”. 

La amigdalitis es extremadamente común, sobre todo en los niños, aunque también puede diagnosticarse en adultos. Dependiendo de cada caso concreto el médico especialista (otorrinolaringólogo, puede recomendar extirpar  o no las amígdalas, con la finalidad de prevenir futuros dolores de garganta.

Existen diferentes causas para desarrollar amigdalitis, ya que existen muchos virus y bacterias altamente contagiosos, entre los que podemos incluir:
  • La bacteria Streptococcus, que se considera la causa más común de la amigdalitis.
  • Los adenovirus.
  • El virus de la influenza.
  • El virus Epstein-Barr.
  • Los virus parainfluenza.
  • Los enterovirus.
  • El virus del herpes simple
Los síntomas más habituales son:
  • Irritación de la garganta severa y persistente, durante más de 48 h.
  • Dolor de garganta repentino.
  • Dificultad al deglutir.
  • Dolor de cabeza.
  • Pérdida del apetito
  • Fiebre y escalofríos.
  • Malestar general.
  • Ronquido.
  • Apnea obstructiva del sueño infantil.
  • Sensibilidad y dolor de mandíbula.
  • Cambios y pérdida de la voz.
  • Amígdalas enrojecidas e inflamadas, cubiertas a veces con una membrana amarilla, gris o blanca.
  • Nódulos linfáticos inflamados y blandos en el cuello o en la zona de la mandíbula.
  • Otitis
Los síntomas adicionales de la amigdalitis en los niños, incluyen:
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Voz nasal.
  • Disminución en la movilidad del velo del paladar.
  • Alteraciones en la deglución (dificultad para tragar).
  • Dolor abdominal.
El tratamiento para la amigdalitis se compone de dos partes, las medidas preventivas y la terapia farmacológica.

Existen una serie de medidas que pueden ayudar a reducir los síntomas:
  • Guardar reposo, para permitir que el organismo se recupere.
  • Consumir gran cantidad de líquidos, sobre todo tibios (no calientes), templados o muy fríos, que pueden aliviar el dolor de garganta.
  • Hacer gárgaras con agua tibia y sal, o consumir pastillas de “chupar” que contengan benzocaína o ingredientes similares, que ayuden a disminuir el dolor de garganta.
  • Es importante impedir la propagación de las enfermedades contagiosas, las cuales son generalmente las responsables de la transmisión de la amigdalitis, y para ello es importante:
  • Mantenerse y mantener a su niño a distancia de cualquier persona con amigdalitis o   dolor de garganta.
  • No compartir los utensilios, vasos, cepillos de dientes, etc., con cualquier persona   que tenga amigdalitis o dolor de garganta.
  • Lavarse las manos y las de su hijo frecuentemente.
  • Cubrirse la boca cuando el paciente con amigdalitis tosa o estornude cerca de usted, y enseñe a sus hijos a hacerlo también.
  • Es posible que alguien, especialmente un niño, lleve por ejemplo la bacteria Estreptococcus sin presentar ningún síntoma de la infección. Este paciente es potencialmente muy peligroso, ya que actúa como un "portador sano", pudiendo transmitir la infección a otra persona.
Cuando la causa de la amigdalitis es una bacteria, la infección se puede curar con tratamiento farmacológico a base de antibióticos, los cuales se pueden administrar mediante una inyección única, o bien por vía oral durante 10 días. 

Nunca deben suspenderse los Antibióticos aunque ya no exista molestia, pues la infección no se cura si no se completa el tratamiento.  Además las complicaciones de una amigdalitis sin tratamiento o con uno erróneo pueden ser graves. Por eso hago hincapié, en que se acuda inmediatamente con el médico para un correcto diagnóstico y un tratamiento confiable.

Es importante aclarar que la amigdalitis viral no se trata con antibióticos, ya que no son efectivos para vencer las infecciones virales, aunque si pueden tratarse con otros medicamentos antivirales. 

También el médico puede prescribir medicamentos antiinflamatorios, analgésicos y antipiréticos, para reducir la inflamación, el dolor y la fiebre asociados a esta enfermedad.

Cuando las amígdalas se infectan crónicamente por virus y/o bacterias, dejan de tener la misión que se les atribuye, es decir la de actuar como agentes contra las infecciones, convirtiéndose en una fuente importante de problemas para la salud del niño o del adulto.

En casos concretos de amigdalitis severa, recurrente o que no responde a los antibióticos, su médico puede recomendar una intervención quirúrgica denominada amigdalectomía.

La amigdalectomía es aconsejable cuando los episodios de “amigdalitis” son tan frecuentes o graves que llegan a afectar la salud general del niño, interfiere con las actividades académicas por falta de descanso, con la audición por constantes infecciones en el oído e, incluso con la respiración por obstruir las vías respiratorias.

Algunos médicos especialistas creen que este tipo de intervención quirúrgica se hace con más frecuencia de la necesaria, de ahí que sea aconsejable realizar un diagnóstico correcto.

En la mayoría de los casos la cirugía erradica inmediatamente los problemas y, está indicada en los siguientes casos:
  • Cuando se tienen 7 o más episodios de amigdalitis en 1 año.
  • Cuando se tienen  5 o más episodios de amigdalitis al año, durante un período de 2 años.
  • Agrandamiento de las amígdalas que interfiere con la respiración.
  • Un absceso en las amígdalas. 
  • Amígdalas muy asimétricas.