sábado, 26 de enero de 2013

VARICELA EN NIÑOS

La varicela es causada por el virus varicela zóster (VVZ). Para evitar que los niños contraigan dicho virus, deben recibir la vacuna contra la varicela, que suele administrarse cuando los niños tienen entre 12 y 15 meses. La varicela es una enfermedad común entre los niños, pero también puede manifestarse en los adultos.

Generalmente, una persona tiene un episodio de varicela en su vida, pero el virus que causa la varicela puede permanecer en el cuerpo en estado latente y manifestarse en un tipo de erupción cutánea diferente conocido como herpes (herpes zóster). La vacuna contra la varicela reduce considerablemente las posibilidades de que un niño contraiga esta enfermedad, pero, no lo exenta de que pudiera tener un contagio más adelante.

La varicela se manifiesta en todo el cuerpo con la aparición de erupciones de color rojo que producen prurito (comezón) y son muy parecidas a las ampollas, y se acompaña de fiebre, debilidad y dolor muscular y articular. Estas erupciones aparecen primero en el abdomen, el rostro y la espalda, y luego se propagan hacia las demás partes del cuerpo, incluidos el cuero cabelludo, la boca, la nariz, las orejas y los genitales. También en algunos casos también pueden manifestarse dolor abdominal, dolor de garganta, dolor de cabeza o una sensación de malestar indefinido uno o dos días antes de que la erupción aparezca. Estos síntomas pueden durar algunos días y la fiebre permanece en el rango de 37.7° C a 38.8° C. En casos poco frecuentes, la temperatura puede elevarse. Los niños más pequeños suelen tener síntomas más leves y menos ampollas que los niños más grandes o los adultos.

Las erupciones al inicio de la enfermedad parecen granos o picaduras de insectos, luego se transforman en ampollas con un líquido de color transparente que se torna turbio en su interior, estas ampollas seguirán apareciendo hasta 72 horas después del inicio de la enfermedad. Cuando las ampollas se revientan, dejan pequeñas heridas abiertas que, al secarse, generan una costra de color rojizo oscuro.

Por lo general, los síntomas desaparecen por sí solos. Sin embargo, debido a que la infección es muy contagiosa, se recomienda que un niño con la enfermedad permanezca en su casa y descanse hasta que los síntomas desaparezcan.

La varicela es una enfermedad leve, pero puede ser grave en algunos lactantes, adolescentes, adultos y personas con sistemas inmunitarios debilitados. Algunas personas pueden presentar infecciones bacterianas graves relacionadas con la piel, los pulmones, los huesos, las articulaciones y el cerebro (encefalitis). En ocasiones, aun los niños con sistemas inmunitarios normales pueden presentar complicaciones a causa de la varicela; la complicación más frecuente es una infección de la piel cerca de las ampollas.

La varicela es contagiosa desde aproximadamente dos días antes de que aparezca la erupción hasta que todas las ampollas desarrollen costra. Si su hijo tiene varicela, es importante que no asista a la escuela hasta que las ampollas estén secas, lo que generalmente ocurre en una semana. Si usted no está seguro de si su hijo puede regresar a la escuela, consúltelo con su pediatra. Para evitar que el virus se propague, asegúrese que las personas que tengan contacto con el enfermo se laven las manos frecuentemente, en particular antes de comer y después de ir al baño.

Las mujeres embarazadas y las personas con problemas en el sistema inmunitario no deben estar cerca de una persona con varicela. Si una mujer embarazada que no ha padecido varicela previamente contrae la enfermedad (especialmente durante las primeras 20 semanas del embarazo), el feto corre riesgo de tener defectos de nacimiento y la mujer tiene el riesgo de padecer más complicaciones que si hubiera contraído la enfermedad antes de quedar embarazada. Si la mujer presenta varicela justo antes o después de que nazca el bebé, el recién nacido corre el riesgo de tener complicaciones graves de salud. No existe ningún riesgo para el bebé si la mujer contrae la enfermedad durante el embarazo (después de las 20 semanas).

Si una mujer embarazada ha tenido varicela antes del embarazo, el bebé está protegido contra la infección durante los primeros meses de vida, debido a que la inmunidad de la madre es transmitida al bebé a través de la placenta y la leche materna.

La varicela es causada por un virus, por lo que los antibióticos no surten efecto en ella. Sin embargo, es posible que se requieran antibióticos si las heridas se infectan con bacterias. Esto ocurre con bastante frecuencia entre los niños, ya que generalmente se rascan o tocan la zona de las ampollas. Tal vez el pediatra pueda recetar medicamentos antivirales como Zovirax® dispersable en suspensión para combatir el virus; Cicloferón® solución spray la cual se rociara sobre las ampollas cuatro o cinco veces al día; Cloro-Trimetón® jarabe, el cual ayudará a calmar la comezón; además se pueden prevenir ciertas enfermedades del tracto respiratorio, o combatir la ya existente con  Lincocin® jarabe o ampolletas inyectables, queda a consideración del pediatra tratante. El aciclovir (Zovirax®), cuya función es disminuir la gravedad de la infección, debe administrarse durante las primeras 24 horas a partir de la aparición de la erupción. El aciclovir puede tener ciertos efectos secundarios, por ello, sólo se recomienda su administración cuando sea necesaria y bajo supervisión médica.

En nuestra casa, podemos recurrir a ciertos remedios que ayudarán a aliviar un poco las molestias de la varicela como el prurito (comezón), la fiebre y otras molestias:

·         Use compresas húmedas frías o prepare baños en agua fría o templada cada tres o cuatro horas durante los primeros días. Puede disolver medio sobre de Soyaloid® baño coloide en la tina de baño del bebé para ayudar a combatir la resequedad en la piel y la comezón.
·         Seque el cuerpo suavemente sin frotar.
·        Aplique loción de calamina (Caladryl Clear® loción) en las áreas con comezón (pero no la aplique en el rostro, especialmente cerca de los ojos).
·        Prepare comidas frías, blandas y fáciles de digerir, ya que la varicela en la zona de la boca puede dificultar comer y beber. Evite ofrecer a su hijo alimentos que sean muy ácidos o salados.
·         Dele a su hijo Tempra® (paracetamol) regularmente para aliviar la fiebre y el dolor si tiene ampollas en la boca. (Pregunte a su pediatra sobre la dosis conveniente).
·        Nunca use aspirina para bajar la fiebre o disminuir el dolor en niños con varicela, ya que la aspirina ha estado asociada con una enfermedad grave conocida como el síndrome de Reye, la cual puede producir insuficiencia hepática e incluso la muerte.
·        En la mayor medida posible, evite que su hijo se rasque. Si es un bebé puede cubrirle las manos con guantes o medias para evitar que se rasque mientras duerme. Además, puede cortarle las uñas y mantenerlas limpias para disminuir los efectos por haberse rascado, incluidas las ampollas abiertas y la infección.

La mayoría de las infecciones de varicela no requieren tratamiento médico especial. Pero algunas veces, surgen problemas. Llame a su pediatra en caso de que su hijo presente lo siguiente:
  • Fiebre que dure más de cuatro días o ascienda a más de 38.8° C
  •  Tos severa o dificultad para respirar
  • Áreas de erupción que supuren pus (un líquido espeso e incoloro) o que se tornen rojas, doloridas, hinchadas y calientes
  • Dolor de cabeza intenso
  • Mareos inusuales o dificultad para despertarse
  • Dificultad para poder ver luces brillantes
  • Dificultad para caminar
  • Confusión
  • Cuello rígido
Cuando acuda a consulta con su pediatra, avise con anterioridad que es posible que su hijo tenga varicela. Esto es importante para evitar que otros niños en el consultorio estén expuestos al virus; para algunos de ellos, estar expuestos a la varicela puede causar graves complicaciones.